Intake, la manija que nació en el Museo Casa Enzo Ferrari
DND · Diseño de Andrea Morgante
Lo primero que se toca
En Módena, junto a la casa donde nació Enzo Ferrari, hay un edificio con un techo amarillo que parece el capó de un carro estacionado en medio del jardín. Es el Museo Casa Enzo Ferrari. Cuando llegó el momento de elegir las manijas para sus puertas, no servía cualquiera: tenía que pertenecer a ese lugar.
El encargo lo tomó Andrea Morgante, arquitecto radicado en Londres que trabajó al lado de Jan Kaplický en Future Systems. Antes de dibujar una sola línea, estudió cada elemento del edificio. Y partió de algo que cualquiera que haya abierto la puerta de un carro entiende sin pensarlo: en un auto y en una casa, la manija es lo primero que toca la mano. Es el saludo.
Así nació Intake. Una forma que recuerda el gesto de accionar una palanca, maciza y casi escultórica, hecha para que el edificio se sienta en la palma antes de recorrerlo con la mirada.



Tres pieles para una misma forma
Intake es una pieza sólida, sin huecos ni láminas dobladas. Lo que se ve es material de lado a lado, y eso se nota en el peso. Desde 2011 hace parte de los proyectos de vanguardia de DND en materiales y técnicas de producción, y se fabrica en tres acabados:
Cromo brillante. Devuelve el pasillo, la luz de la ventana, el color de la puerta. Cambia según la hora del día.
Blanco. Se acerca a la pared y deja que la forma trabaje sola, como un relieve sobre la puerta.
Negro. Absorbe la luz y marca la silueta con la firmeza de un trazo de carboncillo.
Pero Intake se entiende de verdad cuando ya está en la puerta. La mano llega y los dedos se acomodan solos en la curva, sin buscar. La palma recibe el peso del metal, frío en el primer contacto y tibio un segundo después. Un movimiento corto hacia abajo, sin esfuerzo, y la puerta cede. Pasa algo parecido a lo que ocurre con un buen reloj en la muñeca: después del primer día uno deja de mirarlo, pero nunca deja de sentir que está ahí.
Puertas con algo que decir
Intake no está hecha para pasar desapercibida, y tampoco lo intenta. Rinde más donde la arquitectura ya tiene carácter propio:
Casas de concreto a la vista y carpintería en roble o nogal, donde el negro se lee como una línea gráfica sobre la madera.
Lobbies y oficinas de vidrio y acero, donde el cromo brillante conversa con los reflejos de la fachada.
Interiores en travertino, microcemento o lacas claras, donde el blanco convierte la manija en volumen y no en color.
Showrooms, galerías y espacios de marca ligados al diseño industrial o automotriz. Ahí la referencia se cuenta sola.
Además del museo en Módena, Intake está en las puertas de Villa G., una residencia privada en Vilna, Lituania. Un museo público y una casa familiar, con la misma pieza en la mano.
En un carro y en una casa, la manija es lo primero que se toca.
Hay que tenerla en la mano
Las fotos muestran la forma. El peso y la temperatura del metal solo se descubren tocándola. Escríbenos y te contamos cómo conocer Intake de cerca y cómo especificarla en tu próximo proyecto.




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