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Cerraduras de Alta Seguridad para Cárceles ¿Qué Hace a Stuv la Mejor Opción?

Luego de un largo viaje, más de 10 horas en avión y una parada en París, finalmente llegamos a Düsseldorf, una encantadora ciudad, con una historia milenaria, evidenciada en su arquitectura.


Ubicada a orillas del río Rhin, al noroeste de Alemania. Es reconocida como un centro global de la moda, el arte y la arquitectura moderna. Conocida también como "el bar más largo del mundo" por su densidad de más de 260 pubs y cervecerías. Es el lugar ideal para probar la Altbier, la cerveza oscura tradicional de la ciudad.



Una vez que regresamos a la realidad, iniciamos nuestra primera jornada en STUV cerraduras de alta seguridad para cárceles, con el entrenamiento en la Stuv Academy, un centro especializado en experiencias y formación


para equipos de seguridad en establecimientos penitenciarios y de detención. Este lugar está completamente equipado con cerraduras y sistemas operativos funcionales, lo que permite una inmersión práctica. Durante el recorrido, exploramos todas las soluciones diseñadas para satisfacer prácticamente cualquier necesidad de un centro de reclusión.

Tuvimos la oportunidad de conocer a fondo todo el abanico de soluciones disponibles: desde las cerraduras mecánicas más básicas hasta los sistemas más avanzados de apertura remota, equipados con buses de datos para la identificación de usuarios.


Evidenciamos un despliegue tecnológico extraordinario en materia de control de cerraduras, muy superior a lo que habíamos visto en nuestros centros de reclusión. Presenciar la aplicación de estas tecnologías en manejo de puertas penitenciarias resulta realmente impresionante.



Después de una extensa jornada, logramos identificar cuáles son los modelos más adecuados para las características y necesidades de los PPL o internos en Latinoamérica. Considerando la capacidad y el tiempo que tienen para idear formas de comprometer las cerraduras o sistemas, buscamos alternativas que dificulten las maniobras conocidas. Es similar a la teoría de las bacterias, virus y antibióticos, que deben cambiarse porque las bacterias aprenden a defenderse cuando se utiliza siempre el mismo.


Tras una breve pausa, en la que probamos un auténtico snack alemán con salamis y salchichas típicas, retomamos el recorrido. Aquel pequeño descanso nos dio un respiro antes de volver a sumergirnos en un universo de cerraduras y sistemas que, a cada paso, nos iban revelando una verdad inesperada: después de esta experiencia, sería imposible seguir pensando de la misma manera sobre las cerraduras que especificamos para nuestros centros penitenciarios.


En nuestro segundo día iniciamos el recorrido por la planta de producción, donde tuvimos la oportunidad de conocer las máquinas encargadas de fabricar las distintas piezas. Se trata de equipos similares a los de cualquier empresa metalmecánica: troqueladoras, tornos y otros sistemas habituales en este tipo de industria.


Sin embargo, lo que realmente nos impresionó fue el proceso de fabricación de las llaves. Podemos afirmar que ellas son la génesis del producto y la esencia de cualquier proyecto penitenciario que

aspire a implementar estos sistemas.


Las llaves son lo primero que se produce. Luego, un robot realiza con absoluta precisión el corte de las claves en las llaves en bruto. Posteriormente, esas piezas se someten a procesos de temple y niquelado para obtener su acabado final.

Lo más interesante es que a partir del código de la llave se inicia todo el proceso de fabricación de las cerraduras.


Es un procedimiento que podríamos comparar con la precisión de la relojería suiza, por su ensamble milimétrico de cada una de las piezas, todas fabricadas con exactitud absoluta.

Luego de presenciar este proceso entiendes porque son tan confiables y precisas en su operación, pero nunca te imaginarias que juntando estas piezas lograras tanta resistencia y seguridad, que mas tarde comprobamos en el laboratorio de pruebas.


Tras una pausa con snacks alemanes, fuimos al laboratorio de pruebas, donde las cerraduras se someten a ensayos extremos. Una prueba destacada es la de ciclamiento: un equipo neumático abre y cierra la llave 800 mil veces, simulando 220 años de uso continuo si se abriera 10 veces al día. Esto supera en un 60% lo que exige la norma, que es 500 mil ciclos.


támbien se realizan pruebas de materiales, y resistencia a la corroción, aunque la fabricación es totalmente en acero inoxidable, se verifica su estabilidad.


Terminamos el día con una demostración del proceso de instalación de las cerraduras en las puertas y las características que las distinguen, como el uso del pocket para la instalación en las puertas durante el proceso de fabricación. Esto facilita la instalación en la fase de construcción, permitiendo ahorrar tiempo y evitando errores de instalación que son comunes en este tipo de procesos.



Concluimos nuestro viaje con una visita a un centro penitenciario en la ciudad de diez, especificamente La Prisión de Diez (Justizvollzugsanstalt Diez) en Renania-Palatinado, Alemania, es una instalación penitenciaria activa desde 1912, conocida actualmente por su moderno centro de detención preventiva construido para 64 detenidos, con habitaciones individuales y comodidades como baño propio, diseñado tras una decisión judicial que exigió mejores condiciones para la prisión preventiva.


La prisión fue construida entre 1907 y 1912 en un estilo arquitectónico panóptico (lo que significa que un solo guardia podía observar a todos los prisioneros en sus celdas), fecha en la que los primeros prisioneros fueron encarcelados allí.


La parte de la ciudad donde se encuentra la prisión fue una comunidad independiente llamada Freiendiez hasta que se incorporó a la ciudad de Diez en 1938.


La prisión fue utilizada en la era nazi para encarcelar a presos políticos y deportarlos a varios campos de concentración.



Para ofrecer un poco de contexto histórico sobre esta cárcel, cabe destacar que, a pesar de su antigüedad, cuenta con sorprendentes condiciones de seguridad. Está completamente automatizada con controles de acceso remoto, todo operado desde un centro de operaciones que monitorea cada puerta del penal. Un panel de control y múltiples cámaras vigilan todas las áreas, sin dejar puntos ciegos. No hay puerta que no se controle desde aquí, y aquellas que no se controlan directamente se supervisan en su operación cuando se abren con llaves RFID para la identificación del usuario.


Fue un ejercicio interesante en el que aprendimos diferentes maneras de configurar sistemas de seguridad penitenciaria y verificamos cómo se aprovechan al máximo los beneficios de los sistemas penitenciarios de STUV.


Para nosotros, fue el cierre perfecto de esta exploración en los sistemas penitenciarios de STUV. Tuvimos la oportunidad de investigar las opciones disponibles, entender su proceso de producción y control de calidad, además de las pruebas a las que son sometidos. Sin embargo, lo más relevante es que comprobamos de manera práctica que estos sistemas están en uso en prisiones operativas y cumplen con los requisitos de seguridad necesarios para una cárcel.


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